Teoría de la mente autismo

Teoría de la mente autismo

Prueba de teoría de la mente en el autismo

Otra razón para los hallazgos inconsistentes puede ser el uso de medidas que han sido diseñadas para evaluar un amplio espectro de habilidades de ToM, que van desde la comprensión de estados mentales básicos hasta habilidades en un nivel de desarrollo más avanzado (Steele et al., 2003). La condición controlada en la que se realiza la evaluación también influiría en los resultados. Así, el uso de tareas estructuradas simples con instrucciones explícitas y opciones limitadas disminuye las demandas de cognición social, lo que favorecería los resultados exitosos. Otras posibles fuentes de variabilidad en los resultados de la ToM en el TEA serían la capacidad cognitiva, dado que la ToM es una habilidad metarrepresentacional dependiente de habilidades cognitivas de dominio general (Pellicano, 2010; Pruett et al., 2015), o incluso otros procesos deficitarios en el TEA, como las funciones ejecutivas (Miranda et al., 2017; Demetriou et al., 2018). También se ha documentado que el desempeño de la tarea de ToM está estrechamente relacionado con las habilidades lingüísticas, particularmente el vocabulario receptivo y la sintaxis de complementación (Tager-Flusberg, 2001). El dominio del lenguaje actuaría como un mecanismo compensatorio para facilitar el logro de la tarea, pero no implicaría el dominio de una ToM genuina y madura.

Ensayo sobre la teoría de la mente en el autismo

La teoría de la mente está alterada en algunas personas con autismo. Una de las primeras pruebas de teoría de la mente es el test de falsas creencias desarrollado por Simon Baron-Cohen y Uta Frith1. En la versión clásica del test, una niña llamada Sally mete una pelota en una cesta y sale a dar un paseo. Mientras está fuera, otra niña llamada Ana saca la pelota de la cesta y la mete en una caja. Cuando Sally vuelve, quiere jugar con la pelota. Se pregunta a los niños dónde buscará Sally la pelota. En la caja», responden los niños con autismo, incapaces de imaginar que Sally pueda estar operando bajo una falsa creencia.

En 1985, Baron-Cohen, Frith y Alan Leslie informaron de que los niños con autismo fallan sistemáticamente la prueba de falsa creencia. Los niños con síndrome de Down superan la prueba, a pesar de tener cocientes de inteligencia más bajos que los autistas2. Los investigadores concluyeron que el autismo provoca un retraso en el desarrollo de la teoría de la mente, y que las personas con autismo tienen dificultades para comprender los estados mentales de los demás.

Teoría de la mente explicada

Otra razón para los hallazgos inconsistentes puede ser el uso de medidas que han sido diseñadas para evaluar un amplio espectro de habilidades de ToM, que van desde la comprensión de estados mentales básicos hasta habilidades en un nivel de desarrollo más avanzado (Steele et al., 2003). La condición controlada en la que se realiza la evaluación también influiría en los resultados. Así, el uso de tareas estructuradas simples con instrucciones explícitas y opciones limitadas disminuye las demandas de cognición social, lo que favorecería los resultados exitosos. Otras posibles fuentes de variabilidad en los resultados de la ToM en el TEA serían la capacidad cognitiva, dado que la ToM es una habilidad metarrepresentacional dependiente de habilidades cognitivas de dominio general (Pellicano, 2010; Pruett et al., 2015), o incluso otros procesos deficitarios en el TEA, como las funciones ejecutivas (Miranda et al., 2017; Demetriou et al., 2018). También se ha documentado que el desempeño de la tarea de ToM está estrechamente relacionado con las habilidades lingüísticas, particularmente el vocabulario receptivo y la sintaxis de complementación (Tager-Flusberg, 2001). El dominio del lenguaje actuaría como un mecanismo compensatorio para facilitar el logro de la tarea, pero no implicaría el dominio de una ToM genuina y madura.

Test de teoría de la mente

La teoría de la mente se define como la comprensión de que los demás tienen mentes diferentes a la nuestra. Más concretamente, es la comprensión de que los demás tienen pensamientos, sentimientos y perspectivas que difieren de los nuestros. En resumen, la TdM nos permite entender y predecir los comportamientos de los demás basándonos en lo que creemos que pueden estar pensando. Por ejemplo, aunque no nos sintamos tristes nosotros mismos, podemos imaginar la perspectiva de otra persona y empatizar con alguien que pueda estar teniendo un día difícil.

La clásica tarea de teoría de la mente (llamada tarea de Sally-Anne) ejemplifica esta comprensión de que los demás tienen mentes diferentes a la nuestra. En esta tarea, el niño debe determinar cuál sería la respuesta de otra persona basándose en una creencia falsa. En la tarea, el niño observa a dos modelos (Sally y Ana). Una de las modelos (Sally) coloca un objeto en un lugar escondido y luego se va. La segunda modelo (Ana) traslada el objeto a un nuevo escondite.

Cuando Sally regresa, el niño debe indicar dónde buscará el objeto (Sally). Para responder correctamente, el niño debe ser consciente de que Sally no ha visto cómo se mueve el objeto y, por tanto, tiene la falsa creencia de que el objeto está en el lugar donde lo colocó originalmente. Los investigadores han demostrado que, antes de los cuatro años, las respuestas de los niños son inconsistentes, ya que algunos niños muestran esta capacidad mientras que otros no. Sin embargo, entre los 4 y los 6 años, esta capacidad emerge y se vuelve consistente en los niños con un desarrollo típico. Esta capacidad de «mentalización» parece estar alterada en los individuos con autismo.

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