El cerebro y las emociones

El cerebro y las emociones

Amígdala

¿Cómo funcionan las emociones? Puede parecer una pregunta extraña, ya que todos experimentamos emociones todos los días: felicidad al ver a un viejo amigo, tristeza al ver una película trágica, miedo a perder a los que queremos.

Las emociones parecen automáticas. El corazón se acelera, los nervios bailan, la cara se mueve de forma familiar y uno se deja llevar por la experiencia. Sin embargo, desde un punto de vista científico, ¿qué son realmente las emociones?

Durante siglos, pensadores famosos como Platón, Aristóteles, Darwin y Freud, así como otros innumerables científicos, han tratado de explicar la emoción utilizando el sentido común. El razonamiento era que las emociones son naturales e incontrolables, por lo que seguramente deben estar incorporadas en nosotros desde el nacimiento.

Sin embargo, en los últimos años ha surgido el campo de la neurociencia, el estudio de cómo el cerebro humano crea la mente humana. Con este interés ha surgido una intensa investigación y un renovado debate sobre la naturaleza de las emociones.

Hace unas décadas, los científicos sólo podían adivinar cómo el cerebro crea nuestras experiencias emocionales. Ahora, sin embargo, podemos utilizar las imágenes cerebrales para mirar inofensivamente dentro de una cabeza. Esto nos permite observar la actividad neuronal, momento a momento, dentro de personas vivas.

¿qué parte del cerebro controla las emociones y los sentimientos?

¿Le gusta la ciencia ficción? ¿Has oído hablar, o incluso eres fan, de la famosa serie «La guerra de las galaxias»? Para resumir, hay rebeldes, emperadores, princesas, robots y muchas más criaturas fabulosas. También hay una fuente de poder llamada «La Fuerza». La utilizan los Jedi (los buenos) pero también el lado oscuro (los malos). Sólo el lado oscuro utiliza el poder destructivo de «La Fuerza», que se basa en emociones negativas como el miedo, la ira, los celos o el odio. Un Jedi domina «La Fuerza» y la utiliza para el conocimiento y la defensa aprendiendo a controlar sus emociones. Nuestra investigación también se centra en las emociones y en cómo controlarlas. Sabemos que también en nuestra galaxia tenemos más éxito cuando podemos controlar nuestros sentimientos. Por lo tanto, queremos encontrar las regiones cerebrales responsables de permitirnos lidiar con nuestras emociones y ayudar a aquellos niños que luchan por controlar las emociones negativas.

En la primera sección, aprendiste sobre los sentimientos, que los científicos llaman emociones. Has oído que las emociones pueden provocar una reacción en tu cuerpo. También sabes que a veces experimentamos varias emociones a la vez y que a veces es necesario controlar un sentimiento y no actuar sobre él. Este proceso se llama regulación de las emociones. En la segunda sección, aprendiste cómo funciona una cámara de resonancia magnética y cómo puede utilizarse para tomar imágenes de la estructura y la función del cerebro. En la siguiente sección, queremos combinar estas dos cosas y hablar de las partes del cerebro que son responsables de procesar y regular las emociones.

Las emociones y la psicología del cerebro

Los seres humanos son probablemente las criaturas más reguladas emocionalmente del planeta. En comparación con otras especies animales, podemos modular y modificar las reacciones y experiencias emocionales, incluso las más intensas, a través de un amplio y sofisticado repertorio de regulación de las emociones que incluye habilidades de distracción, reevaluación, lenguaje, predicción, interacción social, supresión, etc.1-5 A veces, estas habilidades requieren un esfuerzo, y otras veces, parecen reflexivas y automáticas.

Pero, ¿cuáles son algunas de las variables de este sofisticado repertorio de regulación de las emociones? Los padres de cualquier niño pequeño o incluso adolescente pueden dar fe del lento desarrollo de los procesos de regulación de las emociones. Este lento desarrollo ha sido documentado en la investigación empírica, que también señala las grandes diferencias individuales de la capacidad o el estilo de regulación de las emociones de una persona a otra.

Desde el punto de vista evolutivo, este lento desarrollo de la capacidad de regulación de las emociones en la infancia que culmina en una capacidad exquisita en la edad adulta apunta a las ventajas de un sistema de regulación de las emociones de maduración lenta. De hecho, los humanos no sólo son una especie altamente regulada emocionalmente, sino que se desarrollan lentamente en general, en relación con otras especies, 6 con un prolongado período de inmadurez. Desde el punto de vista filogenético, el desarrollo lento puede conferir beneficios a través de un período prolongado de plasticidad neural, una característica de un sistema neural en desarrollo que aumenta su capacidad de aprender del entorno. Si es así, es posible que los humanos deban sus sofisticadas habilidades de regulación de las emociones a la «extensión» de la infancia que ha evolucionado en nosotros.

Qué parte del cerebro controla la tristeza

En la década de 1970, el antropólogo Paul Ekman propuso que los humanos experimentaban seis emociones básicas: ira, miedo, sorpresa, asco, alegría y tristeza. Desde entonces, los científicos han discutido el número exacto de emociones humanas: algunos investigadores sostienen que sólo hay cuatro, mientras que otros cuentan hasta 27. Además, los científicos también debaten si son universales en todas las culturas humanas y si nacemos con ellas o las aprendemos a través de la experiencia. Incluso la definición de emoción es un tema de controversia. Pero una cosa está clara: las emociones surgen de la actividad de distintas regiones del cerebro.

La amígdala, una estructura emparejada con forma de almendra en lo más profundo del cerebro, integra las emociones, el comportamiento emocional y la motivación. Interpreta el miedo, ayuda a distinguir a los amigos de los enemigos e identifica las recompensas sociales y la forma de obtenerlas. La amígdala también es importante para un tipo de aprendizaje llamado condicionamiento clásico. El fisiólogo ruso Ivan Pavlov describió por primera vez el condicionamiento clásico, en el que, mediante la exposición repetida, un estímulo provoca una respuesta determinada, en sus estudios sobre la digestión en los perros. Los perros salivaban cuando un técnico de laboratorio les llevaba comida. Con el tiempo, Pavlov observó que los perros también empezaron a salivar con sólo ver al técnico, aunque tuviera las manos vacías.

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