Ejemplo de falacia ad ignorantiam

Ejemplo de falacia ad ignorantiam

Razonamiento circular

La falacia ad hoc es una estrategia retórica falaz en la que una persona presenta una nueva explicación -injustificada o simplemente irrazonable- de por qué su creencia o hipótesis original es correcta después de que hayan surgido pruebas que contradicen la explicación anterior.

Así, se trata de un intento de proteger la propia afirmación de cualquier posible refutación y, por tanto, de preservar sus creencias existentes. Además, la explicación se construye específicamente para ser utilizada en un caso concreto y se crea apresuradamente en el momento, en lugar de ser el resultado de un razonamiento deliberado y basado en hechos.

La alumna 1 no quiere desprenderse de su creencia; en cambio, se presenta con una nueva explicación cada vez que la anterior es cuestionada seriamente (y con bastante facilidad). En otras palabras, el alumno 1 se inventa cosas sobre la marcha.

Ad hominem

La apelación a la ignorancia es una falacia basada en la suposición de que una afirmación debe ser verdadera si no se puede demostrar que es falsa, o falsa si no se puede demostrar que es verdadera. También se conoce como argumentum ad ignorantiam y el argumento de la ignorancia.

Los ejemplos de falacia de apelación a la ignorancia pueden incluir abstracciones, lo físicamente imposible de probar y lo sobrenatural. Por ejemplo, alguien dice que hay vida en el universo porque no se ha demostrado que no exista fuera de nuestro sistema solar o que los ovnis hayan visitado la Tierra. Tal vez una persona postula que cada acción de los seres humanos está predestinada porque nadie ha demostrado que las personas tengan libre albedrío. O tal vez alguien diga que los fantasmas existen porque no se puede demostrar que no existen; todas ellas son falacias de apelación a la ignorancia.

«Un aspecto interesante de la apelación a la ignorancia es que la misma apelación puede utilizarse para apoyar dos conclusiones que son diametralmente opuestas entre sí. Esta paradoja es una pista reveladora de que las apelaciones a la ignorancia implican un razonamiento defectuoso. Es fácil ver lo que falla en las apelaciones a la ignorancia cuando los argumentos opuestos (los fantasmas existen – los fantasmas no existen) se presentan juntos y la falta de pruebas sobre la cuestión que se discute es evidente. Sin embargo, cuando la misma falacia aflora en debates más complejos y la apelación a la ignorancia no es tan flagrante, la estrategia puede ser más difícil de reconocer.»

Definición de apelación a la ignorancia

Explicación: Hay infinidad de cosas que no podemos probar: que la luna esté llena de costillas es una de ellas.    Se podría esperar que cualquier persona «razonable» supiera que la luna no puede estar llena de costillas, pero sería esperar demasiado.    La gente hace afirmaciones descabelladas, y se sale con la suya, simplemente por el hecho de que no se puede demostrar lo contrario.

Explicación: Ignorando el falso dilema, el hecho de que no hayamos encontrado una forma de crear vida a partir de la no-vida no es una prueba de que no haya forma de crear vida a partir de la no-vida, ni es una prueba de que algún día podamos hacerlo; es sólo una prueba de que no sabemos cómo hacerlo.    Confundir la ignorancia con la imposibilidad (o la posibilidad) es falaz.

Variaciones: La falacia del cisne negro se comete cuando se afirma, basándose en la experiencia pasada, que hay que rechazar las pruebas o afirmaciones contradictorias. Es tratar la heurística de la inducción como un algoritmo. El nombre proviene de la afirmación de que «todos los cisnes son blancos» porque nadie ha visto nunca un cisne negro… hasta que lo vieron. La posición razonable a mantener, suponiendo que se existiera en un mundo anterior a los cisnes negros, sería que «todos los cisnes que conocemos actualmente son blancos». Dejar espacio para el descubrimiento, a menos que se haya demostrado que las pruebas o afirmaciones contradictorias no pueden existir o que tales afirmaciones serían imposibles. Por ejemplo, afirmar que «todos los triángulos tienen tres lados» es preciso y razonable.

Falacia de la división

La apelación a la ignorancia es una falacia lógica en la que alguien argumenta a favor o en contra de algo porque no hay pruebas que lo contradigan. En otras palabras, se basa en la suposición errónea de que la falta de pruebas es una prueba.

Hay dos formas lógicas para este argumento, dependiendo de si el argumento es afirmativo o negativo. La afirmativa afirma que una determinada conclusión debe ser verdadera, ya que no hay pruebas en su contra, y la negativa declara que una conclusión es falsa por la misma razón.

La realidad es que apelar a la ignorancia no aporta ninguna prueba real, sólo señala que no sabemos algo. Si este tipo de argumento fuera válido, podría utilizarse para apoyar dos argumentos opuestos, lo que es una pista de que se basa en un razonamiento erróneo. Por ejemplo, «no se puede demostrar que los fantasmas no existen, por lo tanto deben existir» o «no se puede demostrar que los fantasmas existen, por lo tanto no existen».

Además, esta falacia aparece con frecuencia junto con la carga de la prueba: la persona que apela a la ignorancia asume erróneamente que su oponente tiene la obligación de justificar la afirmación contraria.

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