Higiene del sistema sensorial

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Higiene del sistema sensorial online

Higiene del sistema sensorial en línea

desorden de los sentidos

1. Cálculo típico de la pérdida funcional a partir de un audiograma2. Requisitos visuales para las diferentes actividades3. Valores de iluminancia recomendados para el diseño de la iluminación4. Requisitos visuales para el permiso de conducir en Francia5. Agentes/procesos que alteran el sistema del gusto6. Agentes/procesos asociados a las anomalías olfativas

El oído es el órgano sensorial responsable de la audición y del mantenimiento del equilibrio, mediante la detección de la posición del cuerpo y del movimiento de la cabeza. Se compone de tres partes: el oído externo, el medio y el interno; el oído externo se encuentra fuera del cráneo, mientras que las otras dos partes están incrustadas en el hueso temporal (figura 1).

El oído externo está formado por el pabellón auricular, una estructura cartilaginosa recubierta de piel, y el conducto auditivo externo, un cilindro de forma irregular de unos 25 mm de longitud que está recubierto por glándulas que segregan cera.

El oído medio está formado por la cavidad timpánica, una cavidad llena de aire cuyas paredes externas forman la membrana timpánica (tímpano), y se comunica proximalmente con la nasofaringe mediante las trompas de Eustaquio, que mantienen el equilibrio de la presión a ambos lados de la membrana timpánica. Esta comunicación explica, por ejemplo, cómo la deglución permite la ecualización de la presión y el restablecimiento de la agudeza auditiva perdida a causa de un cambio rápido de la presión barométrica (por ejemplo, en el aterrizaje de aviones o en ascensores rápidos). La cavidad timpánica también contiene los huesecillos -el martillo, el yunque y el estribo-, que están controlados por los músculos estapedio y tensor del tímpano. La membrana timpánica está unida al oído interno por los huesecillos, concretamente por el pie móvil del estribo, que se apoya en la ventana oval.

pérdida de los sentidos

Conseguir que los niños se cepillen los dientes, se bañen, se cepillen el pelo y realicen otras tareas básicas de higiene puede ser todo un reto. Reconozcámoslo: Enjabonarse en el lavabo no es ni mucho menos tan divertido como jugar con los juguetes. Sin embargo, aunque realizar las tareas de higiene puede ser difícil para todos los niños, es especialmente difícil para los niños con trastorno de procesamiento sensorial.

El trastorno del procesamiento sensorial es una enfermedad que afecta al sistema nervioso y a la forma de interpretar las distintas sensaciones. Por ejemplo, un niño con trastorno del procesamiento sensorial puede sentirse abrumado al tocar una determinada textura o al oír un determinado sonido. El sistema nervioso no detecta correctamente las señales sensoriales, lo que hace que los niños que lo padecen respondan de forma inadecuada a determinadas señales. Es como si el cerebro tuviera un atasco cuando recibe ciertas señales sensoriales.

Para los niños con trastorno del procesamiento sensorial, en particular los que tienen problemas para procesar la respuesta auditiva y táctil, la higiene puede ser especialmente problemática. ¿Por qué? – Porque cuando experimentan sensaciones que les resultan desagradables, pueden experimentar una ansiedad extrema.

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